REPENSAR EL EMPLEO ANTES DE BUSCAR TALENTO
- hace 3 días
- 3 Min. de lectura
Antes que lean estos pensamientos, sepan que soy empresario, tengo 54 años. Un industrial que ha lidiado con lógicas que no funcionan, las mismas que atraviesan mercados y gobiernos que hace tiempo dejaron de garantizar la dignidad humana. ¿Estamos dispuestos a revisar las prácticas que sostienen este fenómeno global? En este blog comparto reflexiones asociadas a este fenómeno.

Varios colegas empresarios me dicen, una y otra vez, lo difícil que se volvió encontrar personas con talento para dirigir sus empresas. La preocupación es real, pero tal vez la pregunta esté mal planteada desde el inicio.
La pregunta no es por qué no encontramos personas capaces, la pregunta es: ¿qué tipo de personas estamos buscando quienes queremos delegar
responsabilidades?
Seamos honestos…, seguimos ofreciendo empleos que, en muchos casos, ya no
resultan habitables. Estructuras verticalistas donde decidir sigue siendo privilegio
de pocos. Esquemas salariales donde la remuneración no responde a la
responsabilidad asumida, sino a límites implícitos: nadie puede ganar más que
quien contrata. Culturas donde lo que se espera es obediencia, adaptación y
rendimiento; nada más. Y en el medio, algo aún más sutil, pero igual de
determinante: la condescendencia. Esa forma de relación que aparenta cercanía,
pero en el fondo marca distancia. Que escucha, pero no habilita. Que incluye
cuando siempre nos sonríen.
Durante casi veinte años yo mismo no vi nada de esto. Creí, como muchos, que
ofrecer Empleos era suficiente: sueldo, horario, tareas, objetivos, beneficios. Como
si con eso alcanzara. Como si una persona pudiera dejar en la puerta de la empresa su historia, sus preguntas, su necesidad de dignidad, de reconocimiento y de vínculo. Como si trabajar fuera simplemente cumplir funciones y no también una experiencia humana profunda, cargada de emociones, expectativas y formas de estar con otros.
Recién después entendí algo que parece obvio, pero que no lo es en la práctica:
trabajar es, antes que nada, relacionarse: estar con otros y este pequeño —pero
gigante— detalle es el que más nos cuesta re-comprender como empresarios. Y no solamente cuando buscamos un director o gerente. Esto atraviesa a toda la
organización, sin embargo, seguimos enseñando lo contrario: «a la empresa se
viene a trabajar».
¿Solo a trabajar? ¿Sin sentir, sin pensar, sin cuestionar, sin vincularse?
Quizá por eso incluso las industrias más sofisticadas del mundo, llenas de
manuales, procesos e instructivos, siguen fallando en lo mismo. Podemos optimizar sistemas, pero no podemos estandarizar lo humano y es ahí donde todo empieza a derrumbarse.
Seguimos ofreciendo posiciones de poder dentro de esquemas que ya no inspiran. Lugares donde dirigir significa controlar, sostener inercias, administrar
fragmentaciones o defender certificaciones que no generan entusiasmo.
Entonces no es que falten personas capaces, lo que falta, es disposición a revisar cómoestamos entendiendo estos roles. Y más aún, cómo la Economía misma los ha definido… y cómo nosotros hemos obedecido esas definiciones sin cuestionarlas.
Mientras el Empleo no signifique algo valioso para la vida de las personas, el talento no va a aparecer donde nosotros lo buscamos. Se va a ir y a veces a lugares más pequeños, más inciertos, incluso menos rentables, Pero más significativos.
Tal vez llegó el momento de aceptar que algo no está funcionando como creemos y nos olo en Paraguay. El mundo hoy no disimula. Debemos empezar a preguntarnos en serio: ¿qué experiencia humana ofrecemos a los demás? ¿Qué tipo de vínculos producimos? ¿Cuánta condescendencia se necesita para sostener lo que hoy llamamos normal?
Si somos honestos, muchos de los empleos que hoy ofrecemos no valen la
pena ser vividos.
Don Christian, no te enojes, pero cómo puedo saber en qué creer. Porque lo tuyo es raro de leer y encontré información que desmiente lo que decís.
Máximo, esto ya me lo dijiste antes. Siempre habrán encuestas, papers, premios, relatos para lo que vos prefieras creer de este mundo, de vos mismo. Además, no se trata que tenga la verdad, sino que podamos conversar verdades donde todos quepamos. Algo que funcione y emprendamos juntos. Eso busco.
Creo que re-entender la Economía como un sistema vivo es recuperar su dimensión humana, social y profundamente relacional.
Christian Eulerich
PD: Esta es solo mi opinión. Hay temas que, al conversarlos, movilizan nuestras ideologías y nuestras creencias de vida más profundas. Por eso, mis escritos están asociados a la dificultad de plantear lo incómodo de la economía en el contexto de mi entorno socioeconómico. Encontrar personas dispuestas a abordar estos temas no es sencillo. Aquí un 🔗 enlace para registrarte y recibir avisos sobre próximos posteos. Valoro que me hayas leído.



Comentarios