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NADIE ES SOLAMENTE SU PEOR MOMENTO

  • 10 may
  • 3 min de lectura

Actualizado: 12 may

Antes que lean estos pensamientos, sepan que soy empresario, tengo 55 años. Un industrial que ha lidiado con lógicas que no funcionan, las mismas que atraviesan mercados y gobiernos que hace tiempo dejaron de garantizar la dignidad humana. ¿Estamos dispuestos a revisar las prácticas que sostienen este fenómeno global? En este blog comparto reflexiones asociadas a este fenómeno.

No somos únicamente aquello que hicimos en un momento de la vida. Una conducta puede hablar de un contexto, de un miedo pero también de una necesidad: por eso no alcanza un momento para juzgar toda una historia/trayectoria.


Nadie —absolutamente nadie— es producto exclusivo de su voluntad, aunque desde niños nos hayan inculcado exactamente eso; como si todo dependiera únicamente del mérito individual, de la disciplina o de nuestras decisiones. Como si el contexto no existiera. Como si las heridas, los miedos, las necesidades y las formas de supervivencia no participaran también de lo que hacemos.


Con los años fui descubriendo algo incómodo: muchas veces las personas hacemos cosas para pertenecer. Yo mismo lo hice. Necesité protegerme para no quedar expuesto, para no perder afecto, reconocimiento o incluso jerarquía.

Y con eso estuve generando las condiciones para que otros hicieran lo mismo conmigo:

  • adaptarse,

  • callar,

  • complacerme.


Sostuve dinámicas que preservaron lugares de poder y privilegios y

que reconozco ni siquiera los entendía del todo en aquel momento.


Necesitamos la aceptación de otros más de lo que solemos admitir. Y cuando pertenecer parece estar en riesgo, somos capaces de actuar de maneras que incluso contradicen aquello que creemos ser.

¿Hablar mal de alguien puede transformarse en una forma de protección, de pertenencia o incluso de supervivencia dentro de una empresa?

Así es Máximo. Para pertenecer hacemos lo que haya que hacer y para protegernos también. Pero eso no convierte a una persona en lo que es realmente. Tampoco lo justifica, sino complejiza la idea de juzgar a alguien como si una conducta puntual pudiera explicar completamente quién es una persona, un jefe, un líder.

Sinceramente me cuesta, aceptar esto que decís.

Máximo, nadie es solamente su peor momento, pero tampoco únicamente sus virtudes. Hay personas que comprendieron el empleo desde el maltrato. Otras bajo una sutil discriminación y algunas aprendieron a mentir, porque es una forma de resistir su jerarquía. Así aprendemos a callar para adular una estrategia, una relación o un espacio de pertenencia. Y esto deja marcas; marcas que aparecen después en decisiones, silencios, reacciones, miedos o formas de vincularse; por ejemplo, hablando mal de alguien.

A mi no me gustan las personas que hablan mal de sus jefes para quedar bien con el número uno. Eso no se hace, Christian.

Tenés razón, pero tal vez tu posición, tu lugar, tu jerarquía te absuelve de ello y aotros no. Y lo más probable esque vos hacés algo parecido en otros contextos y ni siquiera sos consciente de ello. Los empleos, las jerarquías producen este tipo de situaciones, pero no se activan para todos por igual.

Me parece que estas intentando defender lo indefendible.

Recrear estas ideas no significa justificar al chismoso, pero quizás sí te permite dejar de encasillar a tus trabajadores, jefes o gerentes solamente por uno o tres capítulos aislados que conoces de su vida. La historia humana nunca es lineal, Maximo.

Christian, no te enojes, pero cómo puedo saber en qué creer. Porque lo tuyo es raro de leer y encontré información que desmiente lo que decís.

Máximo, esto ya me lo dijiste antes. Siempre habrán encuestas, papers, premios, relatos para lo que vos prefieras creer de este mundo, de vos mismo. Además, no se trata que tenga la verdad, sino que podamos conversar verdades donde todos quepamos. Algo que funcione y emprendamos juntos. Eso busco.

Christian Eulerich

PD: Esta es solo mi opinión. Hay temas que, al conversarlos, movilizan nuestras ideologías y nuestras creencias de vida más profundas. Por eso, mis escritos están asociados a la dificultad de plantear lo incómodo de la economía en el contexto de mi entorno socioeconómico. Encontrar personas dispuestas a abordar estos temas no es sencillo. Aquí un 🔗 enlace para registrarte y recibir avisos sobre próximos posteos. Valoro que me hayas leído.


 
 
 

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