¿DEMOCRACIA PARAGUAYA O ALEMANA?
- Christian Eulerich

- 21 ene
- 3 Min. de lectura
Actualizado: 23 ene
Antes que lean estos pensamientos, quisiera que sepan que soy un empresario y tengo 54 años. Soy un industrial que ha lidiado con lógicas que no funcionan, las mismas que atraviesan mercados y gobiernos que hace tiempo dejaron de garantizar la dignidad humana. ¿Estamos dispuestos a revisar las prácticas que sostienen este fenómeno global? En este blog comparto asuntos asociados a este fenómeno.

Nuestra famosa Democracia; la celebramos como un valor indiscutible, pero pocas veces nos preguntamos, cuál democracia es la que realmente funciona. Cuando miramos Alemania —un país con instituciones estables y alta calidad de vida— tendemos a pensar que «allá funciona la Democracia y aquí no». Sin embargo esto no ocurre así y no es que Alemania sea Alemania o que Paraguay sea Paraguay. Ocurre que este asunto es más complejo de lo que parece: tiene que ver con para qué fue diseñada la Democracia que hoy día conocemos y promovemos.
¿Diseñada? Los griegos crearon la democracia, Don Christian.
La Democracia de aquel entonces no surgió para garantizar que las personas vivan mejor, ¿Sabías? Fue una construcción política con intenciones diferentes. Estuvo destinada a limitar monarcas y oligarquías, ordenar la representación del pueblo, la participación con elecciones periódicas, cosa que antes no había. Esto fue —y sigue siendo— muy necesario, y sospecho que por eso, su sola existencia o conquista, suele asumirse como sinónimo de progreso asegurado.
Sin embargo, «esta Democracia» no ha dialogado con las necesidades que hace tiempo tenemos. Esta forma de gobierno no responde a las demandas del bienestar social. Tampoco responde a una participación real en las decisiones que nos afectan, menos a la justicia económica que nos vienen prometiendo. Las expectativas claramente cambiaron, pero el diseño de fondo permanece casi intacto. Todo esto lo podemos ver, si así decidimos hacerlo.
Nuestra democracia es aún muy jóven, Christian. Nos falta más tiempo.
Alemania tiene 79 años de Democracia ininterrumpida. La supuesta madurez de una Democracia —medida en años de vida institucional— no explica por qué muchas democracias ricas, estables y «funcionales» siguen fallando en asegurar dignidad material para la mayoría. Esto no cuesta creerlo en un país como Paraguay, pero pensemos en Alemania. Ahí tampoco la Democracia funciona para todos. Funciona mejor que en muchos países, sí, pero eso no prueba que el modelo democrático sea suficiente para los desafíos actuales. Les comparto algunos de los tantos asuntos con los que lidian hace tiempo.
Migración de jóvenes profesionales.
Sistema de pensiones: sostenibilidad vs. expectativa de vida digna.
Seguro de salud: universal, pero saturadisimo.
Burocracia y Estado: protección que asfixia.
Lean, googleen, investiguen sobre la encrusijada social y económica en la que está Europa. Los grandes demócratas solo tiene explicaciones que les sirve a ellas y ellos. No funciona.
Europa no demuestra que la democracia y la economía actuales funcionen plenamente; demuestra que incluso en sus versiones más ordenadas y exitosas, estos sistemas ya no alcanzan para responder a lo que hoy esperamos de ellos.
Alemania está mejor que Paraguay, eso no podes negar.
No se trata de negar los avances o idealizar otros modelos. Se trata de reconocer que ni la Democracia ni la Economía, tal como las heredamos, están funcionando para la mayoría.
La economía tampoco, ¿qué estás diciendo?
Así, es. Ocurre lo mismo con ella. Las economías contemporáneas —incluida la alemana— no están organizadas para que todas las personas prosperen. Se nos dice que el crecimiento y el mercado generarán progreso, pero la experiencia diaria muestra que eso no ocurre para amplios sectores de la población europea. Esto es realmente complejo...
Conmemorar el 2 y 3 de febrero en Paraguay es también una oportunidad para preguntarnos si basta con mantener lo que tenemos o si es hora de imaginar, entre todas y todos, algo distinto.
Christian Eulerich
PD: Esta es solo mi opinión. Hay temas que, al conversarlos, movilizan nuestras ideologías y nuestras creencias de vida más profundas. Por eso, mis escritos están asociados a la dificultad de plantear lo incómodo de la economía en el contexto de mi entorno socioeconómico. Encontrar personas dispuestas a abordar estos temas no es sencillo. Aquí un 🔗 enlace para registrarte y recibir avisos sobre próximos posteos. Valoro que me hayas leído.



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