DEMOCRACIA: ¿ELEGIR O PARTICIPAR?
Actualizado: hace 3 días
Antes que me lean, sepan que soy empresario y tengo 55 años. Un industrial que ha lidiado con lógicas que parecen no funcionar. Son las mismas que atraviesan mercados y gobiernos y que además hace tiempo no garantizan la dignidad humana. ¿Estamos dispuestos a revisar las prácticas que sostienen este fenómeno global? A continuación comparto reflexiones asociadas a estos asuntos.

Parece que antes alcanzaba con que una nación, una sociedad ofreciera cierto orden, seguridad, trabajo y posibilidades de progreso material. Hoy seguimos esperando todo eso, pero intuyo que ya no alcanza.
Tuvimos meses de fuerte proselitismo en mi ciudad, Asunción del Paraguay.
¿Qué ocurre cuando elegimos, votamos? Esta pregunta me llevó a otras que antes no me las hacía.
La primera fue, ¿qué ocurre con la otra mitad que siente haber perdido con la votación?
Generalmente los medios nos presentar los resultados de una votación como si fueran el final de una historia. Ganó una posición, un partido y perdieron los demás –y atención, porque sumados suelen ser mayoría. Aún así, nos enseñaron a comprender el asunto como resuelto, sin embargo, los efectos en la vida de las personas rara vez funciona así, mecánicamente.
Detrás de cualquier porcentaje hay personas. Y cuando una sociedad se divide en porcentajes, como 55% perdió y 45% ganó, lo que existe no es una solución definitiva sino una enorme diferencia que seguirá habitando el mismo territorio.
La Democracia cuenta votos, pero las relaciones humanas no desaparecen cuando termina el conteo. Ciertamente sirvió para establecer una regla común a partir de la votación, pero esto no resuelve el fondo de los sin sabores y de los frenos que instalan en los gobiernos.
Otra pregunta que me hice fue, ¿qué buscamos hoy en el cotidiano como ciudadanos?
Antes era suficiente con que una sociedad ofreciera cierto orden, seguridad, trabajo y posibilidades de progreso material. Hoy seguimos esperando todo eso, pero parece que ya no alcanza. Esperamos también
ser reconocidos,
poder participar,
tener voz,
ser tratados con dignidad.
y especialmente no tener que ocultar quiénes somos para pertenecer y poder encontrar algún sentido en aquello de lo que formamos parte.
Y quizá lo más nuevo no sean esas necesidades. Lo nuevo parece ser que cada vez aceptamos menos que una persona tenga que someterse, callarse o adaptarse completamente a una institución para poder pertenecer a ella.
Entonces, ¿se trata de cómo hacemos para que las personas se integren al orden existente? O, ¿cómo construimos un orden común en el que las personas también puedan participar de definir aquello a lo que pertenecen?
Christian, no te enojes, pero cómo puedo saber en qué creer. Porque lo tuyo es raro de leer y encontré información que desmiente lo que decís.
Máximo, esto ya me lo dijiste antes. Siempre habrán encuestas, papers, premios, relatos para lo que vos prefieras creer. Además, no se trata que tenga la verdad, sino que podamos conversar verdades donde todos quepamos. Algo que funcione y emprendamos juntos. Eso busco.
Christian Eulerich
PD: Esta es solo mi opinión. Hay temas que, al conversarlos, movilizan nuestras creencias de vida más profundas. Mis escritos están asociados a esta dificultad; plantear lo incómodo de la economía. Encontrar personas dispuestas a abordar estos fenómenos no es sencillo.



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