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ALEMANIA, RECORDAR NO ES SUFICIENTE

7 sept
2 min de lectura

Actualizado: 8 sept

Antes que me lean, sepan que soy empresario y tengo 55 años. Soy industrial y he lidiado con lógicas que parecen no funcionar. Son las mismas que atraviesan mercados y gobiernos que hace tiempo no garantizan la dignidad humana. ¿Estamos dispuestos a revisar las prácticas que sostienen este fenómeno global? A continuación comparto reflexiones asociadas a este fenómeno.

MI QUERIDA ALEMANIA, ¿QUÉ PASÓ CONTIGO?
MI QUERIDA ALEMANIA, ¿QUÉ PASÓ CONTIGO?

La AfD arrasó en las elecciones de Sajonia-Anhalt. Este fenómeno no debería llevarnos solamente a preguntarnos por qué tantos alemanes eligen a este partido. Tal vez deberíamos hacernos una pregunta bastante más incómoda: ¿cómo llegaron hasta ahí?


¿Quién se hace cargo de ello?

Es fácil señalar a quienes votan a la AfD. Más difícil es hablar de las condiciones políticas, económicas y sociales que, durante años, fueron contribuyendo a que muchas personas dejaran de sentirse escuchadas, representadas o parte de un proyecto común.


Nuevamente la Política y la Economía no son inocentes en este proceso. Cuando el éxito económico se mide principalmente en términos de crecimiento, competitividad y eficiencia, mientras la inseguridad, la desigualdad, el reconocimiento y la participación social quedan en un segundo plano, se van creando espacios en los que las respuestas simples vuelven a resultar atractivas. Y cuando la política administra estas transformaciones sin preguntarse suficientemente por sus causas, difícilmente pueda sorprenderse después por sus consecuencias.


Conozco, Alemania habla mucho de su pasado. Y es importante que lo haga. Conocemos aquella frase: «Un pueblo que olvida su historia está condenado a repetirla».

Pero quizás justamente allí haya un malentendido.


Recordar no es suficiente para impedir que la historia se repita.

Podemos recordar, visitar lugares de memoria, enseñar la historia y repetir cada año «Nunca más», y al mismo tiempo seguir reproduciendo aquellas condiciones sociales desde las cuales pueden volver a surgir la exclusión, el resentimiento y el deseo de respuestas autoritarias.


La memoria adquiere significado político cuando se transforma en responsabilidad. Y hacerse cargo no significa solamente preguntarnos qué ocurrió entonces. Significa también preguntarnos qué participación tenemos hoy en la construcción de aquellas condiciones que quizás mañana terminemos lamentando.


Tal vez, entonces, el verdadero desafío no consista solamente en recordar mejor el pasado. Sino en hacernos cargo del presente.


Christian Eulerich

PD: Esta es solo mi opinión. Hay temas que, al conversarlos, movilizan nuestras creencias de vida más profundas. Mis escritos están asociados a esta dificultad; plantear lo incómodo de la economía. Encontrar personas dispuestas a abordar estos fenómenos no es sencillo.





 
 
 

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