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LOS ÍNDICES DE DESARROLLO HUMANO, ¿PARA QUÉ SON ÚTILES?

  • 22 jul 2025
  • 3 min de lectura

Actualizado: 13 may

Antes que lean estos pensamientos, sepan que soy empresario, tengo 55 años. Llevo años lidiando con modelos que no funcionan y estoy cansado. Cansado de mercados, estados y gobiernos establecidos que hace tiempo dejaron de garantizar la dignidad humana. ¿Estás dispuestos a revisar nuestras ideologías, prácticas económicas y organizacionales asociadas a este fenómeno?

Tenemos índices de desarrollo humano desde hace décadas y, sin embargo, el desarrollo sigue siendo una promesa difícil de alcanzar. ¿Qué creen ustedes?


Cuando aparecieron el Índice de Desarrollo Humano, la Felicidad Nacional Bruta y las huellas ecológicas, parecían anunciar un cambio importante: dejar de pensar el bienestar únicamente desde el «crecimiento económico». Educación, salud, subjetividad, medioambiente y calidad de vida comenzaban a entrar en la discusión pública.


Los países empezaron a medir estos indicadores, publicarlos y citarlos en discursos. Pero rara vez fueron utilizados para transformar de verdad las estructuras económicas o las relaciones de poder. Los índices ayudaron a sensibilizar, sí, aunque nunca pudieron alterar la lógica dominante, el fundamento del sistema.

A cuál fundamento te referís?

Son varios los asuntos. No hay uno solo, pero el principal esta en nuestra mente, nuestras forma de creer y distinguir el mundo. Por eso los países, las empresas medimos hoy distinto, Máximo, pero eso no alcanza, porque seguimos pensando el desarrollo desde la misma lógica, aunque usemos indicadores más humanos.


Por ejemplo, cito algunos ejemplos incómodos:

  • las relaciones de poder en un gobierno, su verticalidad,

  • los privilegios que se enseñan como meritocracia,

  • y tantos otros que siguen definiendo aquello que llamamos Desarrollo.

¿Y no será posible conversar la felicidad bruta en vez de medirla con encuestas?

Hay muchas respuestas posibles, Máximo. Podría decirte que las comprensiones dominantes siguen ligados a un crecimiento económico primitivo. Y aunque ahora se lo nombre con palabras más amables, más humanas, más sostenibles, las cosas no mejoran. Pero no quiero reducir esto a una cuestión de maldad, ni suponer que quienes deciden así son simplemente personas insensibles.

Pero claro que lo son, no tienen ética, Don Christian.

Yo también pensaba y hacía exactamente lo mismo, y no me considero una persona insensible. Lo que ocurre es que muchas veces cada uno termina comprendiendo su lugar como un protocolo que debe cumplir. Y desde ese lugar hacemos cosas, dejamos de hacer otras y aprendemos incluso qué aspectos de la realidad conviene no mirar demasiado, Máximo. Se le llama proceso de subjetivación.

Y claramente esto así no funciona, pues ni Alemania lo ha logrado.

Durante décadas Alemania fue presentada como ejemplo de desarrollo: estabilidad, industria, educación técnica, bienestar social, liderazgo europeo.

Y, sin embargo, hoy aparecen grietas profundas:

  • crecimiento de AfD,

  • desconfianza hacia las élites,

  • resentimientos sociales,

  • fracturas entre regiones y grupos sociales.


Entonces surge una pregunta incómoda: ¿qué significa realmente una sociedad avanzada si incluso allí emergen malestares tan profundos?

Quizás el problema sea creer que administrar bien la Economía alcanza para producir integración humana; Una sociedad puede tener buenos indicadores y, aun así, producir cansancio subjetivo, sensación de abandono y vínculos debilitados. Puede administrar bienestar material sin generar necesariamente pertenencia o reconocimiento.

¿Qué podemos aprender de todo esto?

El mundo no disimula: no basta con políticas técnicamente correctas ni con incorporar índices más sofisticados. Si no existe escucha real, reconocimiento mutuo y reconstrucción del tejido relacional, el malestar termina apareciendo por otros lados.


Tal vez el desafío no sea solamente medir mejor, sino aprender nuevamente a convivir.

Don Christian, no te enojes, pero cómo puedo saber en qué creer. Porque lo tuyo es raro de leer y encontré información que desmiente lo que decís.

Máximo, esto ya me lo dijiste antes. Siempre habrán encuestas, papers, premios, relatos para lo que vos prefieras creer del mundo, de vos mismo. Además, no se trata que tenga la verdad, sino que podamos conversar verdades donde todos quepamos. Algo que funcione y emprendamos juntos. Eso busco.


Christian Eulerich


PD: Esta es solo mi opinión. Hay temas que, al conversarlos, movilizan nuestras ideologías y nuestras creencias de vida más profundas. Por eso, mis escritos están asociados a la dificultad de plantear lo incómodo de la economía en el contexto de mi entorno socioeconómico. Encontrar personas dispuestas a abordar estos temas no es sencillo. Aquí un 🔗 enlace para registrarte y recibir avisos sobre próximos posteos. Valoro que me hayas leído.


 
 
 

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