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CUANDO APRENDER ES SÓLO ADAPTARSE

5 nov 2025
4 min de lectura

Actualizado: hace 4 días

Antes que me lean, sepan que soy empresario y tengo 55 años. Soy industrial y he lidiado con lógicas que parecen no funcionar. Son las mismas que atraviesan mercados y gobiernos que hace tiempo no garantizan la dignidad humana. ¿Estamos dispuestos a revisar las prácticas que sostienen este fenómeno global? A continuación comparto reflexiones asociadas a este fenómeno.


Rostros de Leibniz, Descartes, Newton
DESCARTES, SPINOZA, LEIBNIZ Y NEWTON. GRANDES PENSADORES, ¿QUÉ NOS ENSEÑARON?

Si hay algo que ha sabido hacer la modernidad —desde la Ilustración del siglo XVII en adelante— ha sido instalar, con precisión quirúrgica, la idea de que todo depende de uno mismo. Ciertamente la creencia ha mutado con el tiempo, pero su núcleo permanece intacto: el individuo como causa y medida de su destino.


Este es uno de los temas que más me llamó la atención como ingeniero, porque durante años la conducta humana en el trabajo no fue algo que yo mirara con suficiente atención. En sociología se habla del sujeto auto-construido. Es decir, esa idea de que cada persona se hace a sí misma, decide, progresa, cae o fracasa según sus propias capacidades, decisiones o esfuerzos.


Y desde esa forma de mirar, muchas veces creemos saber qué necesitan los demás para vivir, progresar o trabajar mejor, incluso sin conocerlos realmente.

Si se ponen a pensar, esta comprensión del mundo no es inocente. Es la misma que habilita a algunas personas a postularse a candidaturas presidenciales u ocupar cargos públicos, convencidas de saber qué necesita su sociedad, su país.

Y también es la misma que permite que personas como yo tomáramos lugares de decisión y jerarquía dentro de la economía. Como empresario, creí —y esta es una de las claves del asunto— desde el fondo de mi corazón, que sabía lo que hacía y que ayudaba a los demás.



Pero acaso, si lo hago con el corazón, ¿no será bueno? La creencia es esa, Don Christian: que no importa lo que hagas, si lo haces con amor, entonces está bien.

Máximo, esa es justamente la creencia. Pero los padres también educan desde el amor, y aun así hacemos daño. No por mala intención necesariamente, sino porque amar no significa comprender al otro. No funciona tan sencillo.

Y es ahí donde encaja perfectamente el mito del liderazgo, uno de los más fuertes en este sentido, y que avanza con una inercia tremenda desde hace más de un siglo. No importa si le preguntamos a un alemán, a un norteamericano, a un cristiano o a un judío: todos, de alguna forma, seguimos esperando al salvador que resuelva nuestros dilemas terrenales.


De esta forma lo individual se ha convertido en hiperindividualismo. Y todo aquello que construímos junto a otros –porque nadie alcanza nada en solitario– pierde diariamente sentido frente a una narrativa que convierte cada historia en mérito o culpa personal. No importa si alguien es millonario o apenas sobrevive, ambos explican su destino desde la misma lógica: el éxito o el fracaso son responsabilidad exclusiva de uno mismo.

 Y la verdad que yo pienso igual. Cada uno es responsable de sí mismo.

Yo no dije que no lo fuera, pero el mundo hoy ya no disimula, Máximo. Si elegís ver, podrás notar que en ningún lugar del planeta basta con buenos líderes.

Cito siempre a mi añorada Alemania 🇩🇪, hoy en una encrucijada social y económica, después de ser:

  1. campeón mundial en exportaciones,

  2. líder tecnológico

  3. y ejemplo de democracia.


Te consulto, si la historia de los alemanes acaba así, ¿qué estamos haciendo hoy nosotros distinto? Pues al parecer nada. Repetimos, y si lo hacemos, no ocurrirá nada que antes ya no haya ocurrido en la la historia del mundo.


Este fenómeno se asocia a nuestra biología; es el resultado de un cerebro que no distingue entre aprender y adaptarse: graba patrones que nos permiten sobrevivir, incluso cuando esos mismos patrones también nos enferman, manteniéndonos siempre en el mismo lugar. Ahí encaja el sujeto auto-construido: esa idea de que cada persona se hace sola y que su destino depende casi exclusivamente de sí misma. ¿Te das cuenta de la delgada linea que conecta lo uno con lo otro?


No somos tan libres como creemos, Máximo. Debajo de la creencia del sujeto auto-construido actúa un cerebro que aprende adaptándose, incluso a lo que nos daña. Y así, entre resistencia, repetición y supervivencia, gran parte de la humanidad termina defendiendo formas de vida que hace tiempo dejaron de ser dignas.

Don Christian, no te enojes, pero cómo puedo saber en qué creer. Porque lo tuyo es raro de leer y encontré información que lo desmiente.

Máximo, esto ya me lo dijiste antes. Siempre habrán encuestas, papers, premios, relatos para lo que vos prefieras creer del mundo, de vos mismo. Además, no se trata que tenga la verdad, sino que podamos conversar verdades donde todos quepamos. Algo que funcione y emprendamos juntos. Eso busco.



Christian Eulerich

PD: Esta es solo mi opinión. Hay temas que, al conversarlos, movilizan nuestras ideologías y nuestras creencias de vida más profundas. Por eso, mis escritos están asociados a la dificultad de plantear lo incómodo de la economía en el contexto de mi entorno socioeconómico. Encontrar personas dispuestas a abordar estos temas no es sencillo. Aquí un 🔗 enlace para registrarte y recibir avisos sobre próximos posteos. Valoro que me hayas leído.



 
 
 

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