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LA FÉ DEL OUTSIDER, ¿DE DÓNDE PROVIENE?

5 abr 2023
3 min de lectura

Actualizado: 3 sept

Antes de empezar les comparto que soy un empresarioindustrial, y después de años lidiando con modelos que no funcionan, estoy cansado. Cansado de mercados, estados y gobiernos establecidos que hace tiempo dejaron de garantizar la dignidad humana. ¿Estamos dispuestos a revisar nuestras ideologías, prácticas económicas y organizacionales asociadas a este fenómeno? En este blog visibilizo asuntos que hoy comprendo distinto; siempre existieron, pero mis privilegios los distorsionaban.



Hace unos quince años comencé a observar un fenómeno recurrente: empresarios y emprendedores que deciden entrar a la política convencidos de que desde allí podrán hacer lo que los políticos no hacen.


Comprendo la intención detrás, porque yo mismo estuve cerca de hacerlo.

Sin embargo, con el transcurso del tiempo y lo que puedo ver ocurriendo en el primer mundo, apareció en mí una pregunta incómoda:


¿Por qué creemos que el problema está allá, en el Estado, y no también acá, en nuestras empresas, en la Economía que nosotro producimos y le atraviesa a ese mismo Estado?


Durante mucho tiempo pensé que dirigir una empresa consistía principalmente en producir, competir, generar empleo y obtener resultados. Hoy comprendo algo diferente: una empresa es también un espacio donde las personas construyen buena parte de su vida, de su pertenencia, de su autoestima y de sus posibilidades.

Y es ahí donde los empresarios tienen muchísimo poder, Don Christian, pero creo no son conscientes de ello.

Así es. Quienes dirigimos podemos:

  • escuchar o ignorar,

  • informar u ocultar,

  • permitir participación o exigir obediencia,

  • diseñar trabajos dignos o normalizar jornadas agotadoras.


Podemos crear relaciones donde alguien se sienta importante o fácilmente reemplazable y atención: ningún presidente decide eso por nosotros.


Entonces nuevamente me pregunté: ¿son realmente los políticos los únicos responsables de aquello que no funciona?

¿Qué política pública me obliga a que mis empleados sean condescendientes conmigo porque soy propietario?¿Qué ley me obliga a concentrar información?¿Qué gobierno determina cuánto pueden participar las personas dentro de mi empresa?

¿Quién me obliga a hacer trabajar a alguien doce horas?


Estas preguntas cambiaron mi manera de mirar la política. No porque el Estado no importe; importa muchísimo. Tampoco porque no necesitemos mejores instituciones, menos corrupción o mejores políticas públicas.


Parece que el problema es seguir creyendo que el cambio está siempre en otro lugar. Durante años fue cómodo pensar que nosotros, desde el sector privado, producíamos progreso mientras los políticos debían resolver los problemas sociales. Hoy esa división me parece demasiado sencilla.


La economía ocurre también dentro de nuestras empresas. Allí se distribuyen poder, reconocimiento, oportunidades, información y posibilidades de desarrollo. Entonces nosotros también producimos desigualdades, silencios y exclusiones.


Por eso me genera cierta sospecha la figura del empresario que quiere convertirse en outsider político para transformar su país sin haber explorado profundamente aquello que ocurre dentro de su propia organización.


Tal vez antes de cambiar el Estado podríamos preguntarnos qué estamos produciendo nosotros. No solamente productos, empleos o impuestos.

También relaciones.

También formas de vivir.

También sociedad.


EL CHIQUERO ES NUESTRO

No estoy diciendo que los empresarios no deban hacer política. Al contrario.

Propongo ampliar lo que entendemos por hacer política. También hacemos política cuando distribuimos poder dentro de una empresa, cuando decidimos quién puede hablar, quién sabe qué, quién participa y quién simplemente obedece.

Por eso creo que podríamos comenzar siendo outsiders dentro de nuestro propio sector privado.


Entrar allí donde normalmente no queremos mirar. Conversar con personas que rara vez participan de nuestras conversaciones. Preguntar qué producen nuestras decisiones en los demás. Y aceptar la posibilidad incómoda de que nosotros también formamos parte del problema que queremos resolver.

No tengo una verdad para ofrecer, sí una pregunta:


¿y si antes de intentar cambiar a los otros empezamos por explorar aquello que nuestro propio poder produce alrededor nuestro?

Christian, ¿cómo puedo saber en qué creer? Porque lo tuyo es raro y encontré información que desmiente lo que decís.

Máximo, esto ya me dijiste antes. No se trata que tenga la verdad, sino que podamos conversar las verdades de todos. Algo que funcione y emprendamos juntos. Solo eso busco.



Christian Eulerich


PD: Esta es solo mi opinión. Hay temas que, al conversarlos, movilizan nuestras ideologías y nuestras creencias de vida más profundas. Por eso, mis escritos están asociados a la dificultad de plantear lo incómodo de la economía en el contexto de mi entorno socioeconómico. Encontrar personas dispuestas a abordar estos temas no es sencillo. Aquí un 🔗 enlace para registrarte y recibir avisos sobre próximos posteos. Valoro que me hayas leído.




6 comentarios

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Nelson Sandoval
Nelson Sandoval
16 abr 2023
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Que hacer para mejorar en este país, me pregunto constantemente, con la policía actual y a corto plazo ni esperanza me da, mas fe le tengo a las personas y empresas que se esfuerzan, contra corriente, de ser mejores y más competitivos, pero hay un vacio o una brecha bastante grade entre lo que pocos hacen y los demas que solo critican y culpan al gobierno, soy gerente de una empresa familiar, como la mayoría de las empresas paraguayas lo son, y que no se meten ni participan en la política, sera ese el cambio que hay que relizar? Ser participe de la política?….

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Invitado
06 abr 2023

En Latinoamérica la condescendencia está instalada en las personas hasta el tuétano, en nuestro país y nuestra gente ni que decir, pero romper eso nos puede llevar a relaciones y resultados diferentes para mejor, no es para nada sencillo, al principio generan roces, pero ésto hace que las cosas sucedan.

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Christian Eulerich
Christian Eulerich
06 abr 2023
Contestando a

Asi es! Creo solo lo incomodo puedo llevarnos a mejores lugares

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Christian Eulerich
Christian Eulerich
06 abr 2023

Hola! El primer paso es reconocernos como parte del problema. Como compartí en el escrito, yo tuve que reconocer públicamente (dentro de Zamphiropolos), que yo, Gerente General, era parte del problema. Esto habilita nuevos espacios en para las personas trabajadoras. Es un mensaje fuerte que acepta y pide ayuda. Nosotros hoy estamos funcionando sin Gerente de Producción, y esto creo es gracias a estas formas….

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Invitado
06 abr 2023

Entiendo que hoy preferimos enfrentar a los desconicidos que a nuestros propios colegas y amigos, pero creo es momento de hacerlo, pues somos parte fundamental de la famosa promesa; «Vamos a estar mejor...».


Se puede hacer distinto, y créanme que funciona.

¿ podrías explicar o demostrar si realmente funciona esto que escribiste??

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Christian Eulerich
Christian Eulerich
21 may 2023
Contestando a

No sé si yo pueda demostrar, solo. La idea es construir juntos.

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Ancla 1
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